17 de agosto de 2012

Hombre VS Su Aquitectura

Si analizamos algunas obras arquitectónicas contemporáneas podemos encontrar muchos casos paradójicos que nos darán en que pensar, sobre todo aquellas en las que se ha invertido gran cantidad de dinero. En España, sobre todo en nuestra reciente época de gran despilfarro económico.
 
Al contemplar esta arquitectura “virtuosa” surge una duda inmediata, que se va espesando a medida se profundiza más en el tema: ¿pretende responder la arquitectura a las necesidades del hombre y la sociedad, o por el contrario se está olvidando de él? 

El buen diseño arquitectónico no deja cabida a la duda. Éste debe dar una respuesta clara a los problemas existentes y siempre mejorar de algún u otro modo las condiciones que se dan en el lugar, es decir, consiste en una solución a posteriori a los requerimientos del ser humano.

Por el contrario, cada vez se crea más arquitectura como una obra de arte en sí misma, como un objeto artístico, en el que prima el diseño y se deja de lado al ser humano ya desde primer momento, como es la construcción del mismo con algunos proyectos de una complejidad constructiva importante o casi imposible de llevar a cabo. Por desgracia, son muy pocos los arquitectos capaces de hacer este tipo de proyectos en los que además se dé una mejora ostensible en la realidad diaria del hombre. Entonces en esos casos, ¿es el hombre el que tiene que satisfacer las demandas de la arquitectura? ¿Es lógico el tener que adecuarnos a nuestras propias creaciones para amortizar el precio económico y social invertido?

Proyectos virtuosos a los que posteriormente se le adjudica las necesidades, afluencia y prototipo de usuario (clase, nivel socio-cultural, económico, rango de edad…) que interese, y no el que realmente requiera la sociedad de ese momento o el lugar en cuestión.

Por todos son conocidos los “aeropuertos fantasma” españoles construidos relativamente hace poco en los que no habido ni previsión de que vuelen aviones en ellos.

La majestuosa "ciudad de la cultura" de Santiago, en la que se puede disfrutar de una sucesión de maravillosos espacios con una riqueza de materiales digna de su gran presupuesto, pero la mayoría vacios o tristemente ocupados (maquetas del propio proyecto o pequeñas exposiciones) a fin de justificar la magnitud de tal proyecto y lo poco necesario que era para la ciudad. A esto hay que sumarle los edificios que no están acabados (como el despropósito de la gran opera con funciones simultáneas) y el emplazamiento fuera de la ciudad, lo que deja clara la falta de afluencia y sensibilidad con las exigencias reales del ciudadano.

La construcción y experimentación con viviendas de protección para hacerlas eficientes energéticamente o “sostenibles” llevada a cabo en Madrid hace pocos años, en las que los famosos arquitectos encargados realizaron proyectos llamativos desde el punto de vista mediático de la sostenibilidad y que dieron resultados muy negativos (en aspectos básicos constructivos y de habitabilidad) expuestos por los propietarios de las mismas al poco tiempo de entrar a habitarlas.

Por tanto podremos concluir a mí entender, que para calificar una obra arquitectónica, cuenta con enorme importancia la opinión de la persona que la habite usualmente y que normalmente suele estar en un segundo o tercer plano. No es de extrañar como obras clasificadas popularmente como maestras, funcionalmente son nefastas o muy mal consideradas, debido a su impacto (casa de retiro espiritual – Emilio Ambasz), por las personas que visitan/viven/sienten diariamente el lugar.

3 comentarios:

ohma dijo...

La Ciudad de la Cultura está en Santiago. Lástima de tanto dinero mal invertido ahí.
Saludos.

Ernst dijo...

Sí, no me habia dado cuenta. Gracias por aclararlo.
Estuve allí y quedé impresionado.

Anónimo dijo...

Y sin contar cosas mas pequeñas en los pueblos/ciudades como centros de mayores, centros de barrio, pequeñas promociones, centros medicos...todos cerrados o abandonados sin terminar o sin estrenar por imposibilidad de mantenerlos.
En mi pueblo se construyó un centro medico en terreno inundable, y cuando se terminó se vio que ademas de horroroso estaba en terreno que se inundaba (sí,sí, así fue), asi que se abandonó a la espera de que se haga otro y se tire el que se hizo.

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